Cada elemento está vinculado a un temperamento, y la salud mental y orgánica depende del equilibrio que mantienen los cuatro. El exceso o el defecto de uno o varios de ellos altera nuestra forma de ser y reaccionar, y requiere medidas para restablecer la armonía en nuestro interior.

La medicina tradicional entendía el temperamento o carácter como el aspecto psicológico de cada elemento. De este modo el carácter describía y explicaba las tendencias conductuales ante el medio y las predisposiciones mentales, emocionales y racionales. Según esta visión los individuos estamos formados por la combinación de los cuatro elementos y no puede faltar ninguno.

aire

AIRE (Sanguíneo)

La mente de un individuo con temperamento sanguíneo está diseñada para la comunicación; tiene necesidad de los demás para conocerse así mismo. Si enferma por exceso, experimenta alteraciones mentales y de la conducta, como insomnio, agitación y ansiedad, huye para no enfrentar problemas, estrés, esquizofrenia y psicosis. Si se enferma por defecto, la comunicación con el mundo se vuelve dolorosa y difícil, y aparece la angustia, miedo a las relaciones sociales, mutismos y autismos, dislexia y tartamudeo. El silencio mental mediante el movimiento, como hacer caminatas en la naturaleza, natación, montañismo, calman la mente inquieta del sanguíneo.

fuego

FUEGO (Colérico)

El temperamento colérico está diseñado para afirmarse mentalmente a sí mismo ante el medio y expandirse emocionalmente. Es la fuerza del ego proyectado hacia el exterior. Si el colérico enferma por exceso, puede presentar cuadros de paranoia, violencia, crisis histéricas y alucinaciones variadas. Si enferma por defecto, aparecen sentimientos de baja autoestima, autoagresión, victimismo y depresión. La calma emocional que proporciona la meditación y la repetición concentrada de mantras u oraciones disuelven en gran parte el gran peso psicológico del ego colérico.

agua

AGUA (Melancólico)

El melancólico es el más plástico y moldeable de los temperamentos y tiene tendencia a adaptarse a los sentimientos y motivaciones de los demás; se asemeja al agua, que toma la forma del recipiente cualquiera que este sea. Cuando enferma mentalmente, tiene tendencia a la depresión melancólica, es altamente dependiente e influenciable, cuando le falta un contacto emocional que le motive puede internarse en estados de apatía. El miedo y las fobias extrañas invaden la mente, y la tristeza impregna toda la existencia. Este temperamento solo encuentra la paz mental en la entrega emocional al otro, en la pareja o la sociedad, de ahí que sea propio de religiosos y humanitarios voluntarios.

tierra

TIERRA (Flemático)

El flemático está motivado por la posesión de cosas y le interesan el orden y la organización de su vida cotidiana, los detalles formales y la buena organización de los eventos. Todo ello le lleva a la patología psíquica que tiene que ver con la preocupación obsesiva por los detalles y el orden, por la limpieza, manías persecutorias, fobias hipocondriacas. Si el flemático tiene deficiencia energética, se sumerge en estados mentales de pánico ante el medio, estados de miseria, desnutrición. Alcanza su equilibrio mental cuando es capaz de comprender e introducir en su vida la idea de desapego espiritual.

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