Un día de la semana todo te sale mal, te despiertas tarde, se te olvidó el informe que te pidió tu jefe… 

Si algo o alguien te puso de mal humor, no te preocupes, aquí te dejamos estos 8 consejos para que superes ese momento de enojo o estrés.

  • Finge: cuando se trata de sentirse mal, varios estudios han mostrado que aparentar tener mejor humor del que realmente estás, puede ponerte de buenas. Cuando sonríes, aunque no sea genuina, mandas una señal al cerebro y te hace sentir mejor.
  • Busca la salida más cercana: algunas veces la manera más rápida de cambiar un mal día es simplemente levantarse e irse. Por ejemplo, si estás de malas por un comentario que hizo tu pareja o tu amiga en una fiesta, quedarte ahí no ayudará. Ver diferentes panoramas puede distraer tu actitud gruñona, porque estás ocupada procesando nuevos lugares, en vez de quedarte en ese lugar recordando todo lo que dijeron.
  • Golpea: pero no a las personas, ir a clases de box o kick-boxing pueden cambiar las cosas. El ejercicio genera endorfinas que trabajan rápidamente para hacerte sentir más feliz. Pero no sólo subas a la caminadora, haz algo que te ayude a liberar tu frustración.
  • Ponte algo de color: desde un lindo vestido, hasta un labial de color vibrante. Cuando te sientes bien con tu apariencia, te sientes mejor en otras áreas de tu vida.
  • Haz una pequeña terapia: a veces sólo necesitas una buena sesión para hablar, pero con quien lo haces y cómo lo haces, es lo importante. Escoge a un amigo o amiga que sea bueno escuchando. Estudios han revelado que sólo 15 minutos son necesarios para desahogarte, si sigues más tiempo sólo te enfocarás en cosas negativas.
  • Prende la tele o toma un buen libro: el mal humor es muy probable que empeore si tu mente se pone a divagar, pero si te distraes comienzas a sentirte mejor. Cuando estás envuelta en una historia que no es la tuya, te enfocas en la vida o situación de alguien más. Sólo se cuidadosa con lo que eliges, evita noticieros, drama o suspenso. Mejor elige algo divertido y ligero.
  • Come algo que te encante: aunque estés a dieta, necesitas algo que realmente te guste. Cuando te consientes es difícil estar malhumorada, sólo asegúrate de no arrasar con una docena de cupcakes o una botella completa de vino, podrías tener un efecto contrario.
  • Vuélvete un poco floja: un mal humor puede volverte loca, crees que si haces todos tus pendientes te hará sentir mejor, pero podría ser peor para la situación que estás viviendo y hacer las cosas mal. Espera a que te sientas mejor y elige una pequeña tarea que sea fácil de cumplir pero que tenga resultados notables.

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