Alimentos peligrosos

A diferencia de los alimentos que es preferible restringir o sustituir durante el embarazo, como azúcares refinados, grasas saturadas o cárnicos no magros, existen alimentos que es recomendable eliminar de la dieta por ser potencialmente peligrosos para la salud de la futura madre o del bebé.

Alcohol

Es indispensable evitar el alcohol durante el embarazo ya que al ingerirlo se traslada al torrente sanguíneo, llega a la placenta y, por ende, al bebé. El hígado es el organismo que procesa el alcohol en nuestro organismo, acción que no puede desarrollar el bebé debido a que este órgano es uno de los últimos en desarrollarse (hasta la segunda mitad del embarazo) y entonces tarda el doble de tiempo en eliminarlo en comparación con un adulto.

Pregnant woman holding glass of wine

La ingesta de alcohol puede provocar en el bebé el Síndrome Alcohólico Fetal, que es un trastorno que genera bajo peso al nacer, además de poco crecimiento, malformaciones faciales, del corazón y del sistema nervioso central, así como desórdenes de conducta y aprendizaje. Cuando se consume alcohol durante los primeros tres meses, las probabilidades de sufrir un aborto aumentan considerablemente.

Según el Colegio Real de Ginecólogos y Obstetricias del Reino Unido, se puede inferir una cierta dosis de alcohol durante el embarazo sin que acarre problemas al feto o bebé. Ésta no deberá exceder las siguientes cantidades: 25 ml de cualquier destilado (tequila, brandy, ron, whiskey, etc.), 120 ml de cerveza o 175 ml de vino. Estas dosis estarán permitidas una o máximo dos veces por semana, y en ningún caso se podrá llegar a un estado etílico. Sin embargo, lo más recomendable es eliminar la ingesta de alcohol durante todo el embarazo.

Productos de origen animal

Existen algunos pescados que es preferible eliminarlos de la dieta o limitar su consumo debido a los altos niveles de mercurio que pueden transmitir al feto, lo que provocaría un daño en su sistema nervioso. Debes eliminar de tu dieta, el cazón, el marlín y el pez espada, y limitar el consumo a dos porciones por semana de pescados grasos como el salmón, la sardina o la trucha; el atún deberá limitarlo a 140 g por semana, ya sea fresco o de lata, drenado. Si el pescado que adquieres es orgánico, puedes tener la confianza de consumirlo.

Deber ser precavida al preparar o ingerir cualquier tipo de carne, marisco, crustáceo o producto derivado para prevenir cualquier problema de intoxicación o infección. El pollo, los mariscos y los crustáceos deben estar siempre completamente cocidos, así eliminarás posibles bacterias que estén presentes en estos productos. Si ingieres pollo o huevo que no estén bien cocidos, el riesgo de adquirir una salmonelosis es significativo; ésta no afectará a tu bebé, pero causará diarrea y vómito. En el caso de las carnes rojas, de no estar completamente cocidas es probable adquirir ciertas enfermedades.

Riesgos por enfermedades Infecciosas:

Toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una infección parasitaria causada por el protozoario Toxoplasma gondii; se puede adquirir por la ingesta de carnes crudas o no totalmente cocidas y a través de la superficie de frutas y verduras crudas no desinfectadas. A pesar de que una fuente de transmisión del parásito son los alimentos, el contacto con las heces de gato es una de las causas más comunes para adquirirlo. Al procesar los embutidos en ocasiones éstos están crudos o sólo son parcialmente cocinados, por lo que debes asegurarte de cocinarlos a la perfección o congelarlos por al menos 4 días antes de consumirlos (el congelamiento elimina la mayoría de los parásitos). A pesar de que los riesgos de contraer toxoplasmosis son bajos, los problemas que puede acarrear el fetos son graves: ceguera, retraso mental, convulsiones y hasta la muerte.

toxo

Listeriosis

La listeriosis es una infección causada por la bacteria Listeria monocytogenes; esta infección se puede adquirir durante el embarazo por la ingesta de ciertos alimentos. Los principales productos causantes de esta infección son la leche cruda y los quesos elaborados con ésta, la charcutería artesanal, los patés, los pescados y los crustáceos crudos y la carne cruda o no completamente cocida. Son igual de peligrosos los vegetales crudos mal lavados, como la col, y la charcutería (artesanal o no) si no se mantuvo en adecuada refrigeración.

Si bien las personas más vulnerables a esta enfermedad son los niños, los adultos de la tercera edad y aquellos con bajas defensas; las mujeres embarazadas tienen 20 veces más probabilidades que el resto de la población de desarrollar listeriosis.

CAMARON

El modo en que un bebé en gestación puede infectarse de listeriosis es cuando la bacteria ingresa al organismo de la madre por el torrente sanguíneo y posteriormente se transmite al bebé mediante la placenta. Los efectos de la infección en la madre pueden tardar en aparecer después de la ingesta del alimento contaminado; estos efectos suelen pasar desapercibidos por parecerse a los achaques  comunes del embarazo: dolor de cabeza, fiebre, cansancio, dolores musculares, nauseas y diarrea. Sin embargo, las consecuencias de esta infección recaen mayoritariamente en el bebé, ya que puede generarse un parto prematuro, aborto espontáneo, infección del bebé al nacer o nacimiento de éste, pero muerto. Es notable que el 22% de los casos de infección por listeriosis en una mujer embarazada resulten en la muerte del bebé.

Otros factores:

Alergias

Una de las creencias más arraigadas durante el embarazo gira en torno a las alergias que el recién nacido puede adquirir si la futura madre se alimenta con determinados alimentos. El caso de los cacahuates es posiblemente el más conocido, ya que se tiene la creencia de que al ser ingeridos, algún compuesto de los mismo se transmite por la placenta al feto, originando la alergia. Esto es completamente falso.

Existen estudios que demuestran que mujeres embarazadas que evitaron el consumo de alimentos hacia los cuales se presentan alergias potenciales, como leche o huevos, no redujeron las posibilidades de que su bebé presentara alergia. Por otro lado, se ha comprobado que las probabilidades de desarrollar una alergia disminuyen cuando la madre amamanta al bebé por seis meses. A pesar de ello, es razonable si tiene alguna reticencia por consumir algún alimento, y más si existen casos de alergia en la familia. En ese caso, es preferible consultar a tu médico para que te aconseje sobre el consumo de dicho alimento.

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