Toda la verdad y nada más que la verdad
El lado negativo de las anestesias epidurales

A continuación los aspectos malos de la epidural:

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  1. Es posible que no te la puedan poner en cuanto se las pidas, o les grites que te la ponga. Primero tendrán que ponerte una anestesia vía intravenosa para que la enfermera pueda administrar los fluidos que garantizarán que tu presión no baje. Para ese entonces, con suerte, el anestesiólogo estará disponible y listo. Pero el tiempo entre la solicitud de la epidural y que te l pongan puede ser entre treinta y cuarenta minutos, a veces más. Puede parecer una eternidad si estás sintiendo dolor.
  2. Para recibir una epidural tienes que acostarte haciéndote bolita o sentarte en la orilla de la cama, recargada sobre una almohada que estés presionando contra tu vientre. En ambas posiciones tienes que permanecer perfectamente quieta. Esto no es problema si no estás teniendo una contracción, pero las probabilidades indican que tendrás una muy fuerte en algún momento durante el procedimiento. Aunque muchas personas describen esto como “incómodo”, una descripción más acertada es “infernal”. Sin embargo, ya que la anestesia esté funcionando en tu sistema –que puede suceder de inmediato o tomarse otros veinte o treinta minutos-, tu siguiente contracción será pura felicidad y sonrisas. ¡Ahora verás el monitor y te reirás!
  3. Mientras el doctor inserta la aguja, que puede tomar en promedio entre cinco y diez minutos, tu pareja generalmente debe salir de la habitación. ¡Qué bien! Ahí estas, intentando no moverte, en la peor posición posible, adolorida y sin alguien que te sostenga la mano. Eso es difícil.

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