Cómo expulsar la placenta
¡No se queda ahí dentro!

Después de que nazca tu bebé y corten el cordón, seguirás teniendo contracciones aunque no tan dolorosas. A muchas mujeres se les olvida por completo o no recuerdan bien esta parte del parto. En ese momento toda tu atención está concentrada, naturalmente, en tu bebé que probablemente tendrás en tus brazos.
Tu placenta se separa de la pared del útero y entonces tal vez vuelvas a sentir la necesidad de pujar o tu doctor  te pedirá que pujes, te masajeará el vientre o, si nada funciona, la sacará con la mano.
En caso de que te lo estés preguntando, la placenta se ve como un gran trozo de carne cruda recubierta con una membrana brillante. Si te da curiosidad, puedes pedir verla.

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Por órdenes del médico
Prepárate para rasgarte o para una episiotomía

Las episiotomías solían hacerse de rutina porque se pensaba que un corte limpio era mejor que muchos rasgamientos irregulares. La mayoría de los médicos finalmente se están dando cuenta de que si se permite que el perineo se estire lentamente conforme la cabeza va coronando o saliendo, eso permitirá evitar un desgarramiento importante, incluso con un primogénito. Hacer la episiotomía puede dejarte más susceptible a un rasgamiento peor. Hay circunstancias en las que es necesaria, como en partos donde ya hay sufrimiento fetal o cuando los bebés son muy grandes o en los nacimientos con fórceps. No te preocupes si tu doctor siente que es necesario hacerla, te pondrá una anestesia local si no tienes epidural.

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