Cuando tu hijo te imita haciendo algo, hasta lo grabas haciendo sus gracias, pero cuando hace alguna maña que no te gusta, ¿Cómo reaccionas?

Muchas veces viendo a tu hijo, las personas te dicen: «Es igualito a ti», y aunque algunas veces te llegue a cansar oírlo, es verdad, todos los hijos son muy parecidos a sus papás y mamás.

Desde el punto de vista físico, los padres aportan la mitad de su ADN y su hijo es el resultado de esta combinación, pero desde el punto de vista conductual, la explicación no es tan sencilla.

Por mucho tiempo se ha analizado si la conducta de los hijos es aprendida o heredada. Los especialistas dicen que es una mezcla entre los rasgos heredados genéticamente y la estimulación que recibe del medio en donde se desenvuelve.

La mamá es con la persona que más contacto tiene el bebé en los primeros años de vida, el niño aprende de ella características conductuales, en ambos casos, positivos y negativos.

Si te choca, te checa…

Puede haber algunas cosas que te molesten de otras personas, pregúntate si lo haces; si la respuesta es sí, es porque te recuerda algún hábito que te incomoda reconocer como propio, pero esto se vuelve mucho más relevante cuando lo observas en tu hijo, pero ¿Por qué?

Esta es la razón: tu hijo es tu espejo. Sientes que la gente te juzgará a través de él e incluso tu misma te valoras como mamá por cómo es. Cada que escuches esa frase o sientes que comparten un rasgo en particular y eso no te agrade, ambos pueden aprender algo. En ese momento evalúa si es algo que te enoja o si te hace sentir orgullosa. Si se trata de algo negativo, puede ser como morderse las uñas o picarse la nariz, y quieres que él lo evite, podrás empezar a modificarlo.

Pero ten en cuenta un aspecto super importante, no le puedes decir a tu hijo que deje de hacerlo, cuando tú lo sigues haciendo.

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