Todos sentimos estrés en algún punto de nuestra vida, si es continuo puede dañar nuestra salud… 

Ante un temor, una emoción fuerte o una alegría intensa, nuestra máquina hormonal enloquece, porque el estrés se manifiesta en nosotras mediante una sobrecarga intempestiva en la actividad del sistema endocrino, responsable del aumento en las variaciones hormonales. La única solución es mantenerte zen.

En nuestro organismo, una gran alegría desencadena las mismas reacciones biológicas que un temor intenso. Si se habla de estrés «bueno» o «malo», es en otro sentido. El estrés «bueno» es el conjunto de demandas que nos alientan a actuar, que nos motivan, que nos permiten evolucionar. Sin estrés no habría vida; el estrés «malo» es el exceso de tensión y la acumulación de problemas que no podemos resolver, este estrés es un factor de enfermedades que con la edad incrementa la magnitud de los síntomas.

Cuando estamos sometidas al estrés, nuestro organismo reacciona gracias a una movilización del sistema hormonal. Si sientes que tu corazón late más rápido y que tu respiración te acelera, significa que el hipotálamo dio la orden de secretar adrenalina. Esta hormona activa el estado de vigilancia máxima para enfrentar el peligro: la sangre se distribuye de manera prioritaria hacia los órganos nobles (corazón y cerebro) y menos a los que pueden esperar (estómago y vejiga).

En nuestro cerebro también enloquecen las secreciones hormonales: se segregan en mayor cantidad las neurohormonas responsables de controlar los mensajes neuronales.

Todas estas hormonas interfieren con nuestras secreciones habituales, ciertas glándulas suspenden su actividad en espera de que pase el episodio de estrés, mientras que otras redoblan sus esfuerzos.

No podemos escondernos totalmente de lo que sucede en nuestro día a día, puesto que en plano hormonal, lo mismo dan las mismas alegrías que los enormes disgustos. La única solución que tenemos es aprender a modificar el umbral de resistencia, porque el grado de estrés a partir del cual se desencadena en nosotros el «plan antiestrés máximo» varía de una persona a otra.

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La práctica de cualquier actividad física puede actuar como calmante ante el estrés y no olvides cambiar los pensamientos negativos por los positivos, crea hábitos buenos para estar más saludable.

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