Las infecciones urinarias y vaginales constituyen la primera causa de consulta por problemas infecciosos.

Es común que la mujer confunda los síntomas y crea tener una infección vaginal cuando realmente tiene una infección urinaria, y viceversa.

Afectan principalmente a las mujeres, debido a que la anatomía de la mujer tiene características que la hacen más susceptible, como la longitud de la uretra (la “manguerita” que saca la orina desde la vejiga y que apenas mide unos 3 cm) y la pequeña distancia entre el recto y la vagina.

¡El problema se agrava cuando comprendemos que la principal bacteria causante de estas infecciones, la terrible Escherichia coli se reproduce cada 20 minutos!

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El tracto urinario produce y almacena orina, que es uno de los productos de desecho del cuerpo. La orina se produce en los riñones y viaja por los uréteres hasta la vejiga. La vejiga actúa como contenedor para el almacenamiento de orina, y se vacía durante la micción a través de la uretra, que es un tubo que conecta a la vejiga con la piel. La uretra se conecta al extremo del pene en los hombres y a un área por encima de la vagina en las mujeres.

Los riñones son un par de órganos del tamaño de un puño que se encuentran ubicados en la espalda y que funcionan como sistema de filtrado para filtrar los desechos líquidos de la sangre y eliminarlos del cuerpo en la forma de orina. Los riñones regulan el equilibrio de diferentes elementos químicos en el cuerpo (sodio, potasio, calcio, fósforo y otros) y controla la acidez de la sangre. Los riñones también producen algunas hormonas. Estas hormonas ayudan a regular la tensión arterial, estimulan la producción de glóbulos rojos y promueven la fortaleza de los huesos. Los uréteres son dos tubos musculares que transportan la orina hacia abajo hasta llegar a la vejiga.

La orina normal es estéril y no contiene bacterias. Sin embargo, es posible que bacterias de la vagina logren ingresar a la orina y viajen hasta la vejiga. Las infecciones de la vejiga se conocen como cistitis y las infecciones de los riñones como pielonefritis. Las infecciones de los riñones son mucho menos frecuentes – pero a menudo más graves – que las infecciones de la vejiga.

¿Cuáles son las causas de una infección de vías urinarias?

Hay grandes cantidades de bacterias que viven en el área rectal, la vagina y también sobre la piel. Es posible que bacterias de la vagina logren viajar hasta la vejiga. Pudiendo, incluso, llegar a los riñones. Pero independientemente de cuán lejos lleguen, las bacterias en el tracto urinario pueden causar problemas.

De la misma manera que algunas personas son más propensas a contagiarse de un resfrío, hay personas que son más propensas a desarrollar una infección urinaria. Las mujeres que han pasado por la menopausia tienen un cambio en el revestimiento de la vagina y pierden los efectos protectores del estrógeno haciéndolas más propensas a desarrollar infecciones. Algunas mujeres tienen una predisposición genética a desarrollar una infección urinaria y en ellas las bacterias suelen adherirse a los tejidos con más facilidad. La actividad sexual también aumenta la frecuencia de las infecciones.

Las probabilidades de contraer una infección urinaria son mayores si el tracto urinario tiene una anomalía congénita. Muchas de estas mujeres no saben que tienen un problema y su único síntoma son infecciones urinarias de repetición. 

Ciertas enfermedades como la diabetes también ponen a las personas en un mayor riesgo de contraer una infección urinaria y/o vaginal a causa de la disminución de la función inmunológica del cuerpo.

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¿Cuáles son los síntomas de una infección urinaria?

Cuando ocurre una infección de la vía urinaria, el revestimiento de la vejiga y de la uretra se enrojece e irrita de la misma manera que ocurre con la garganta al contraer un resfrío. La irritación puede causar dolor en el abdomen y en el área de la pelvis y puede ocasionar una sensación de necesidad de vaciar la vejiga con mayor frecuencia. Incluso puede intentarse orinar y eliminar sólo unas cuantas gotas de orina y/o sentir un dolor urente (dolor ardoroso o quemante) cuando la orina sale. A veces es posible que pierda el control para retner la orina. También puede notar que la orina tiene un olor desagradable o que se encuentra turbia.

Las infecciones renales a menudo generan fiebre y causan dolor en la espalda. Estas infecciones deben tratarse con rapidez porque una infección en los riñones puede diseminarse rápidamente al flujo sanguíneo y generar una enfermedad potencialmente letal o dañar permanentemente el riñon.

¿Cómo se diagnostica una infección de vías urinarias?

Una historia clínica y exploración física adecuadas aportan los datos suficientes para llegar al diagnóstico de si existe o no infección urinaria en la mayor parte de los casos. En algunos casos, se requieren exámenes como el Examen General de Orina o un Urocultivo.

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¿Cómo diferenciar una infección urinaria de una infección vaginal?

Aunque ambas infecciones se presentan en el área genital, son totalmente condiciones distintas con diferentes definiciones, causas, síntomas y métodos de tratamiento.

La síntomas de una infección urinaria incluyen una sensación de ardor al orinar y una necesidad de orinar con mayor frecuencia o sentir que no se ha terminado de vaciar la vejiga. La orina también puede aparecer turbia y con mal olor. La persona también puede experimentar dolor en la parte inferior del abdomen o la espalda.

Mientras que la infección vaginal se caracteriza por secreción o flujo espeso, acompañada de picor intenso, hinchazón e inflamación de la región vulvar. También puede causar dolor o sensación de ardor al orinar o al tener relaciones sexuales.

Cualquiera que sea el caso, se recomienda acudir al médico para que te proporcione el tratamiento adecuado a tu padecimiento y así evitar posibles complicaciones.

Como en todo, la prevención es la más importante y para ello te dejamos estos 5 útiles consejos para evitar estos problemas de salud:

  1. No utilices duchas o lavados vaginales (alteran las “bacterias sanas” que viven en tu vagina y que buscan protegerte contra las “bacterias malas”
  2. Procura tomar al menos 2 litros de agua al día de manera equitativa durante todo tu día. Así ayudaras a eliminar de manera natural las bacterias que pudieran haber entrado a tus vías urinarias.
  3. Ve a orinar inmediatamente después de tener relaciones sexuales (es muy frecuente que al tener relaciones, algunas bacterias puedan entrar a tu vejiga y al orinar eliminarás a la gran mayoría de ellas. ¡Recuerda que una sola bacteria es capaz de dar origen a 2 “hijas” en solo 20 minutos!
  4. Procura ir a orinar máximo cada 2 horas durante el día, este es un hábito sano para la gran mayoría de las mujeres.
  5. En caso de síntomas de infección, ¡no te automediques!, acude con tu médico o en caso de que el problema persista, con un especialista en estos problemas (el especialista en Urología Ginecológica).

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