Tu bebé ha pasado  el primer trimestre, un momento crucial de su desarrollo, y ahora es algo menos vulnerable y bastante más activo. Sus movimientos son cada vez más complejos: succiona, traga o bosteza; sus órganos maduran y sus sentidos se agudizan. ¡Haz llegado a la mitad de tu embarazo!

Tu bebé ahora, con sus órganos ya formados y sus neuronas en desarrollo, empieza a percibir sus primeros sonidos, luces e incluso olores.

Ahora crece con rapidez. A mediados de este trimestre notarás por primera vez un raro mariposeo en tu vientre: la primera patadita de tu bebé. Sin embargo, su actividad es mayor de la que tú aprecias: tu hijo se dobla, estira, patalea, salta…

Es todo un gimnasta, que además, cada día está más guapo o guapa: aparecen las uñas, piel, vello corporal y pestañas, y al final del trimestre empieza a ganar esos kilitos que le darán un aspecto saludable al nacer.

Tu bebé semana a semana:

Peso: Pasa de 28 gramos a 1.1 Kilogramos aproximadamente al final del sexto mes.
Tamaño: Pasa de 8.8 a 35 centímetros aproximadamente al final del sexto mes.

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Tu bebé avanza a pasos de gigante y el segundo trimestre es una etapa de grandes acontecimientos.

Los segundos tres meses son un respiro entre el estrés inicial del primer trimestre y la ansiedad del tercero.

Para la semana 14 la piel de tu bebé se cubrirá de lanugo, un vello muy fino que surge como parte de la gestación y que lo mantendrá calientito.

Para la semana 16 su cuerpo está mas proporcionado y ya puede realizar varias expresiones faciales. Le están creciendo el cabello, cejas y pestañas, y se están formando las papilas gustativas y los huesos auditivos.

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En la semana 17 la carita va tomando forma. Todo su cuerpo está envuelto en una especie de grasa llamada vérnix, la cual humectará y protegerá su piel, y le facilitará el paso por el canal vaginal.

Para la semana 18 ya podrás sentir sus patadas, y tu bebé ya puede percibir sonidos.

Para el final del cuarto mes, tu bebé tiene el tamaño de una cebolla.

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En la semana 19 ya se encuentran formados los órganos sexuales externos, es decir, ¡puedes saber el sexo de tu bebé!.

Cuando llega la semana 20 ¡hemos llegado a la mitad exacta del embarazo! De aquí en adelante crecerá al doble y aumentará 10 veces su peso.

En el transcurso del segundo trimestre tu bebé puede abrir y cerrar los ojos, orinar, flexionar brazos y piernas, tragar líquido amniótico y dormir por periodos de hasta 40 minutos continuos.

En la semana 21, su sistema digestivo está formando meconio, una sustancia de color verde o negro compuesta por células muertas y secreciones del estómago e hígado; este desecho constituye las primeras heces de tu hijo.

Llega la semana 22 y el sistema límbico de tu bebé (una parte importantísima de su cerebro) se encuentra en pleno desarrollo; esta zona del cerebro es la encargada de las emociones y los sentimientos.

Para el final del quinto mes, tu bebé es del tamaño de una toronja grande.

A la semana 23 la piel de tu bebé deja de ser transparente y se vuelve más oscura, pues ha generado una capa de grasa. Su cerebro se desarrolla con gran rapidez.

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En la semana 24 aunque aún no puede ver, cierra y abre sus ojos constantemente y detecta la poca luz que entra por las paredes del útero. Empezará a percibir sabores a través del líquido amniótico.

Cuando llega la semana 25, el órgano más desarrollado es el oído. Puede escuchar y reconocer los sonidos de tu cuerpo, tu voz, la voz de su papá, el ruido exterior y sus propios movimientos.

En la semana 26 tu bebé está succionando anticuerpos para construir su sistema inmune y simulando los movimientos empleados al respirar para fortalecer los pulmones.

En la semana 27 su ritmo cardiaco se percibe con sólo poner los oídos sobre tu abdomen. Puede que sientas su hipo con mayor intensidad.

Para el final del sexto mes, tu bebé es del tamaño de una jícama.

¿Qué pruebas te realizarán en el segundo trimestre?

Hay que prevenir complicaciones en tu salud, como la diabetes gestacional, y también descartar malformaciones en el bebé. Es importante que respetes los tiempos y el calendario de citas: algunas pruebas dependen de otras y las complementan.

Como en el primer trimestre, en este también te realizarán análisis de sangre y de orina y seguirán controlándote la presión arterial (debe mantenerse por debajo de 140/90) y vigilando tu peso. No deberás subir más de 1 kg por mes.

Las pruebas que pueden realizarse en este trimestre son: Alfafetoproteína, amniocentesis, análisis de células fetales (FISH), cordoncentesis, ecogafría (ultrasonido) estructural, test de O’Sullivan (tamiz de glucosa), Carga de tolerancia con sobrecarga de glucosa y triple screening.  Y se explican a continuación:

1) Prueba de Alfafetoproteína (AFP): Esta prueba es una prueba «de tamizaje» (esto significa que se hace para «sospechar» si existe un problema y justificar el realizar estudios más invasivos en la búsqueda de problemas genéticos en el bebé). No está indicada en todas las pacientes, y cuando se realiza, suele solicitarse entre la semana 14 y 16 de gestación. Se trata de un análisis de sangre que determina la alfafetoproteína sérica materna (una proteína fetal que se difunde hasta el interior del suero de la madre, de modo que los niveles de AFP en la sangre materna se correlacionan con los niveles de AFP del líquido amniótico. Esta proteína que se encuentra en en líquido amniótico se eleva cuando el feto presenta un defecto en el tubo neural (espina bífida abierta), bajo peso, o cuando el embarazo es gemelar. Cuando se encuentra disminuida podríamos sospechar de Síndrome de Down. Si el nivel es superior o inferior al normal, el médico puede solicitar una amniocentesis en la 16-18 semanas de gestación.

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2) Amniocentesis: Es una prueba especial que está justificada solo en los casos en donde se tiene un ALTO RIESGO de presentar alteraciones genéticas, ya que tiene un pequeño riesgo de aborto secundario a la realización del procedimiento (0.5%). Consiste en la extracción de líquido amniótico mediante una punción vía transabdominal guiada por ultrasonido. Las células fetales vivas que se obtienen mediante esta prueba permiten hacer un estudio cromosómico para identificar las posibles alteraciones que pudiera tener el feto. Es la prueba definitiva para el diagnóstico de algunas cromosomopatías (alteraciones cromosómicas), la detección de determinados trastornos endocrinos fetales, de los defectos del tubo neural, la determinación de enfermedades ligadas al sexo y el diagnóstico precoz de algunas enfermedades hereditarias. Esta prueba también permite detectar infecciones intrauterinas como toxoplasmosis, infecciones víricas, como el citomegalovirus, y enfermedades metabólicas en el niño. Esta prueba se realiza en mujeres con antecedentes familiares de anomalías cromosómicas, en casos de abortos repetitivos o fetos muertos y para confirmar los resultados de otras pruebas, como el triple screening. Se realiza entre la 15-16 semanas de gestación. Los resultados se conocen dos o tres semanas después.

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3) Análisis de células Fetales (FISH): Durante el embarazo, un pequeño número de células fetales penetran en la circulación materna. Mediante un análisis, se extrae una muestra de sangre de la madre de la que se aíslan las células fetales, como el eritrocito nucleado, utilizando técnicas de clasificación celular. El análisis FISH permite el diagnóstico de la trismoía 21 (síndrome de Down) y la trisomía 18 (síndrome de Edwards). Es una prueba que puede ademas estimar el género del bebé antes de que sea evidente por sus genitales y algunas enfermedades metabólicas. Se realiza en las semanas 15-16 de gestación.

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4) Cordocentesis: No se realiza de manera rutinaria ya que es una prueba invasiva y con riesgos elevados (para presentar un aborto como consecuencia del procedimiento). Sin embargo, permite detectar con toda rapidez malformaciones cromosómicas. Esta prueba se trata de una punción en el abdomen de la madre guiada por ecografía, para extraer una pequeña cantidad de sangre de los vasos del cordón umbilical. Se utiliza para los análisis citogénicos de los fetos con anomalías estructurales detectadas y que requieren un resultado rápido, y también para el diagnóstico de determinadas enfermedades hematológicas o inmunológicas. Suele practicarse en las semanas 16-17 de gestación.

5) Ecografía (ultrasonido) estructural: Se hace una revisión pormenorizada de todos los órganos del bebé y de las estructuras de las que se sirve para vivir dentro del útero (placenta, líquido amniótico y cordón umbilical). Por eso se trata de una de las pruebas más importantes del embarazo. Detecta la vitalidad del feto a través de sus movimientos y del funcionamiento de su corazón, el crecimiento fetal con las medidas de la cabeza, tórax, abdomen y extremidades, el tamaño de sus órganos, localización de la placenta, cantidad de líquido amniótico y la longitud, grosor e inserción del cordón umbilical. Se realiza entre la semana 20 y 28 de gestación porque la tasa de detección es más alta en este momento.

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6) Tamiz glucemico (Test de O’Sullivan): Sirve para detectar la diabetes gestacional. Consiste en la cuantificación de la glucemia tras la administración oral de una carga de 50 g de glucosa. Si la embarazda presenta dificultad para metabolizar (aprovechar) los hidratos de carbono (azucares) o riesgo de padecer una diabetes, se le hará una segunda prueba complementaria, la llamada «curva de glucosa». Se realiza en todas las mujeres embarazdas para controlar su nivel de azúcar entre las semanas 24-28. Es a partir de ese momento cuando suele aparecer la diabetes gestacional.

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7) Curva de tolerancia oral a la glucosa (Sobrecarga de glucosa): Es una prueba que sirve de confirmación para Diabetes Gestacional cuando la Curva de tamiz (test de O’Sullivan) resulta alterado. Consiste en realizar un análisis de sangre; después la madre tiene que beber un líquido con 75 o 100 g de glucosa y se toman muestras de sangre a la hora, a las dos y a las tres horas, y se estudia como lo asimila el organismo. Detecta el grado de tolerancia de la madre a la glucosa para establecer el tratamiento necesario, en caso de que padezca realmente diabetes gestacional. Si los niveles de azúcar superan los normales en cada tramo horario, entonces se diagnostica la enfermedad (diabetes gestacional o intolerancia a carbohidratos). Se realiza a las mujeres que se hicieron el Tamiz glucémico (test de O’Sullivan) y cuyo resultado haya estado alterado. Suele realizarse después de las semanas 24-28 de gestación.

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8) Triple Screening: Del análisis de la sangre materna se obtienen datos sobre el valor de determinadas hormonas, que se procesan en función del peso y la edad de la madre, y se combinan con una ecografía de alta resolución para medir el líquido acumulado en el pliegue nucal. Se utiliza para detectar el riesgo de que el bebé tenga síndrome de Down o malformaciones en el tubo neural, comprobando las cantidades en sangre de diferentes proteínas y hormonas. Se recomienda realizar en todas las embarazadas de alto riesgo para malformaciones (madres mayores de 35 años o con antecedentes de alteraciones genéticas en embarazos previos). Suele realizarse una parte entre las semanas 9-11 del primer trimestre, o durante el segundo trimestre entre las semanas 14-16.

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¿Qué ocurre en tu cuerpo durante el segundo trimestre?

Será tu periodo de mayor comodidad.

Tu cuerpo ya se acostumbró a los cambios, algunos síntomas comenzaron a desaparecer, como las náuseas y los mareos generalmente, y tienes mucha más energía.

Es probable que te reconcilies con los alimentos y por lo tanto puedes llegar a sentir más hambre. En tu ultrasonido es posible que puedas conocer el sexo del bebé.

Durante las primeras semanas del embarazo nada cambia tu aspecto y casi nadie lo notará. Pero ahora tu abdomen parece estallar y antes de que te des cuenta tendrás una panza en toda regla: es evidente, pero todavía no te hace sentirte pesada.

A las 12 semanas, más o menos, el útero se eleva por encima de la pelvis: es el inicio de la verdadera panza de embarazada. En esta fase, los músculos del abdomen pueden influir en su aspecto. Si tienes músculos abdominales fuertes, el útero (que en esta fase alcanza el tamaño de una toronja pequeña) dentro de ellos apenas será perceptible.

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En el primer trimestre apenas habrás ganado peso, pero en lo que queda del embarazo ganarás entre 9 y 12 kilos aproximadamente (en este segundo trimestre ganarás unos 5 kilos).

La elasticidad normal de la piel no siempre puede soportar el estiramiento al que se ve sometida en el curso de la gestación. El incremento de volumen y el estímulo hormonal pueden conllevar la rotura de las fibras elásticas de la dermis. Es decir, la aparición de estrías, fundamentalmente en los senos, la cintura y el abdomen, pero también en glúteos y muslos. Es conveniente utilizar cremas y aceites lubricantes desde el primer momento del embarazo y durante MUCHAS veces al día. (aunque las estrías empiecen a dejarse ver en este segundo trimestre) para disminuir el riesgo de que aparezcan, pero ninguna puede asegurar totalmente su prevención.

El efecto del embarazo sobre la piel y el pelo es muy variable. Puede suponer tu mejor época y que te encuentres radiante, o que te afecte negativamente. El caso de las uñas es diferente: como aumenta el riego del lecho ungueal (zona del dedo bajo la uña) es posible que crezcan con más rapidez de lo habitual, pero también es posible que se vuelvan más frágiles y se rompan con más facilidad. Serán más resistentes si se llevan cortas y bien limitadas y si se protegen con un esmalte endurecedor.

En cuanto al cabello, muchas mujeres ven cómo su pelo está menos seco y más fuerte durante el embarazo. Se les cae menos y gana más volumen. Sin embargo, las mujeres de cabello graso, suelen notar como su problema se acentúa. Un consejo es lavarse el cabello con más frecuencia con un shampoo muy suave y evitar la secadora. En general, disminuye  mucho la caída de cabello, hay menos vello en las piernas, pero puede crecer algo en la cara. No te alarmes, desaparece después del parto.

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Podrías tener otro tipo de molestias, como hemorroides, estreñimiento, varices, acné, retención de líquidos, cistitis y en ocasiones es posible que presentes gingivitis o periodontitis; padecimientos que explicaremos posteriormente.

Tener los tobillos hinchados e incluso las manos y la cara es algo frecuente en el embarazo. Tu sistema circulatorio no funciona como siempre. El edema o retención de líquidos, afecta al 80% de las embarazadas. En principio, no tiene importancia; pero si viene acompañado de una subida de la tensión arterial debes vigilarlo y comentárselo a tu médico lo antes posible. Es uno de los síntomas de la preeclampsia, una enfermedad propia del embarazo que, de darse, suele ser a partir de la semana 20 y puede ser muy grave tanto para la madre como para el bebé.

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Al final de este trimestre es probable que empieces a notar pesadez de piernas, calambres y varices. Son también el reflejo del aumento de la presión sanguínea y de una circulación más lenta. Las varices son venas dilatadas (venas azules más o menos gruesas) que se transparentan a través de la piel y pueden ser molestas. Hay una influencia genética, pero además afecta el aumento de hormonas, la presión del útero sobre la vena cava inferior y los vasos iliacos y situaciones como tener que permanecer  durante mucho tiempo de pie o estar expuesta a calor local. Después del parto, las varices mejoran, pero no desaparecen. Las hemorroides son las varices que se encuentran debajo de la mucosa del recto o del ano. Resultan molestas e, incluso, dolorosas. Su principal enemigo es el estreñimiento.

El estreñimiento es uno de los síntomas más frecuentes del embarazo. La progesterona reduce el tono y movilidad del intestino para asegurar que la absorción del alimento sea mayor. Pero el hormonal no es el único factor. También afecta que el organismo de la mujer absorbe mayor cantidad de agua, y esto influye en que las heces son más secas y más difíciles de expulsar. Y queda el papel del útero, que con su crecimiento y presión sobre el recto, dificulta la expulsión.

Salud bucal: A menudo, cuando se habla de salud bucal, pensamos en dientes y muelas, y nos olvidamos de una parte importante: las encías. El aumento en los niveles de estrógenos y progesterona provoca que se inflamen frente a las bacterias bucales y sangren. El sangrado indica siempre enfermedad en las encías, ya sea gingivitis (inflamación de las encías) o periodontitis (inflamación de la encía con destrucción de los tejidos que sujetan al diente al maxilar y que pueden llevar a la pérdida del mismo); ambas están producidas por bacterias que se encuentran en la placa dental. El riesgo de padecer estos padecimientos, es que varios estudios relacionan la gingivitis y la periodontitis con un mayor riesgo de partos prematuros o con nacimientos de niños de bajo peso.

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Problemas urinarios: Algunos de los síntomas que te indican que puedes padecer cistitis son: dolor al orinar, comezón y dolor abdominal. Su incidencia durante la gestación es mayor que en cualquier otra etapa de la vida de la mujer. La cistitis se relaciona con la disminución del tono muscular de la uretra y la vejiga por los cambios hormonales; con las alteraciones de las propiedades físico-químicas de la orina, y con la compresión de los uréteres (por el útero) que dificulta la progresión de la orina. Conviene que extremes la higiene, que bebas mucha agua, vayas frecuentemente a orinar y vigiles tu dieta y que optes por ropa interior de algodón.

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Falso trabajo de parto/Contracciones de Braxton Hicks: Otras molestias que puedes tener son las contracciones de Braxton Hicks, en las que sentirás tu panza tensarse.

*Las contracciones Braxton Hicks son contracciones uterinas esporádicas que comienzan alrededor de la sexta semana del embarazo, aunque tú no podrás sentirlas tan pronto. Probablemente no las notarás hasta después de la mitad del embarazo, si es que de hecho te das cuenta de que las tienes (algunas mujeres no se dan cuenta).

A medida que avanza el embarazo, las contracciones de Braxton Hicks tienden a aparecer más seguidas, pero hasta que no estás en las últimas semanas, suelen ser poco frecuentes, irregulares y generalmente sin dolor. Sin embargo, a veces es difícil distinguir las contracciones Braxton Hicks de las primeras señales que indican un parto prematuro. Te sugerimos que si tu sientes estas contracciones, no des por hecho que se tratan de estás contracciones y se lo informes a tu médico para descartar un trabajo de parto pretérmino.

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Cuando falten un par de semanas para la fecha de parto, estas contracciones pueden volverse más intensas y frecuentes y causarte algunas molestias. A diferencia de las primeras contracciones Braxton Hicks indoloras y esporádicas, que no producen ningún cambio notorio en el cuello del útero, estas contracciones pueden hacerlo «madurar»: ablandarlo y afinarlo gradualmente y hasta quizás comenzar a provocar algo de dilatación. Este periodo se denomina «preparto».

Además de todos los exámenes que te realizan, es recomendable que durante este trimestre y todo el embarazo, lleves una dieta saludable a base de frutas y verduras, y además lleves una rutina de ejercicios adecuados para esta etapa.

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