Tu bebé recuerda

Sus primeras experiencias moldean el comportamiento que adoptará de adulto, incluso aquellas de las que más adelante podría decir que no tiene ningún recuerdo. Hay dos tipos de memoria:

  • Memoria explícita: Es el recuerdo de hechos, las condiciones y los detalles. Ésta es posible gracias a que el hipocampo (área del cerebro) codifica el recuerdo. Comienza a desarrollarse hasta el año y medio; por eso casi nadie tiene ningún recuerdo detallado anterior a los 18 meses de edad.

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  • Memoria implícita: Con ésta desde etapas prenatales y es de tipo emocional. Interpreta las experiencias sentimentales y las guarda en el cerebro en forma de círculos nerviosos que se disparan sin necesidad de un recuerdo específico o detallado. Esta memoria establece las bases del apego y el vínculo emocional: graba las experiencias de cariño y de nutrición afectiva materna, pero también guarda las de separación, rechazo y abandono.

No es mamitis, es ansiedad

La mayoría de las mamás piensa que cuando su hij@ no quiere separarse de ellas se debe a algún problema con el tipo de apego que desarrolló pero no es así. Un bebé puede tener un apego seguro con su madre o cuidador y, aún así, presentar ansiedad de separación, lo que comúnmente conoces como «mamitis».

La ansiedad de separación surge alrededor de los 9 meses de edad y puede desaparecer a los 2-3 años. De acuerdo con Ana Serrano, la autora del libro «Ayudando a crecer 0 a 3 años», un bebé que supera con éxito esta etapa queda preparado para llevar una vida más plena: será mucho más activo y tendrá mayor capacidad de exploración y menos «mamitis» cuando crezca.

Ocurre porque creó un lazo afectivo fuerte con un nivel de confianza y cariño más grande. Así que no es un problema de apego, sino de temor a que esa persona se aleje, pero ¿por qué sucede? Aunque se manifiesta con mayor o menor intensidad según su temperamento, se debe principalmente a que los niñ@s pequeños todavía no tienen la capacidad para prever que lo que no está puede volver.

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Cuando tu recién nacido deja de ver un objeto cree que éste ya no existe. Si lo escondes, ya no lo buscará. Por eso, cuando la persona con quien tiene un vínculo más fuerte se aleja o la pierde de vista, el bebé interpreta que desapareció y no volverá, y reacciona con un llanto desesperado como si enfrentara su abandono.

Por lo general, esta reacción suele tomar por sorpresa a los papás. De tener un bebé sociable, sonriente y fácil de cuidar, pasan a tener un pequeño huraño, hostil y difícil de dejar encargado, y llegan a pensar que algo están haciendo mal, cuando en realidad esta fase es completamente normal. A lo que sí debes prestar atención es a no estar formando un bebé dependiente. Cuida si:

  • Sigues resolviendo las cosas que ya es capaz de hacer por sí mismo. De nada sirve que sepa atarse las agujetas o cepillarse los dientes si no lo practica.
  • Te dejas manipular por sus berrinches y le complaces todas sus peticiones para que no se enoje.
  • No te separas de él y prefieres no utilizar alguna estrategia que te ayude a superar la etapa natural de ansiedad de separación.

Estrategias Anti-mamitis

Para prevenirla

  • Relájate y permite que las personas con quienes convive normalmente tu bebé, lo toquen en interactúen con él bajo tu supervisión.
  • De vez en cuando deja que alguien más, de tu entera confianza, lo cuide.
  • Cuando salgas, no olvides despedirte de tu bebé desde pequeño; dile «Bebé, adiós, ya me voy» y al regresar anuncia con énfasis: «¡Ya regresé!». No lo comprenderá como un niño que ya habla, pero podrá asociar signos, sonidos, gestos y eventos.

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Si ya apareció la mamitis

  • Considera que la angustia que muestra es real, no chantaje ni resultado de estar malcriado.
  • Platica con los adultos que no acepta (abuelos o tías) para que intenten acercarse de otro modo a tu bebé. Pídeles que en lugar de cargarl@ inmediatamente, le hablen a distancia en voz baja y se aproximen poco a poco para que se vaya familiarizando.
  • Ten fotografías de estas personas en casa y enséñaselas con frecuencia para que se acostumbre a su imagen.
  • Si tú eres quien acapara su atención, dale una bienvenida cálida a la persona con la que quieres que establezca un vínculo afectivo; de esta forma entenderá que es una persona bien recibida y de confianza.
  • Avísale que te irás aunque llore; no lo hagas a escondidas porque si lo experimenta varias veces, preferirá mantenerse pegado a ti para vigilarte.
  • En caso de que tengas que hacer algún viaje, es importante dejarl@ con alguien con quien también tenga un lazo afectivo y conozca bien. Si no es posible que se quede en tu propia casa, llévale sus objetos más cercanos: juguetes, cobija, utensilios, etc.
  • Ten paciencia y reconquista a tu bebé si te desconoce después de que pasaron tiempo separados. Regresar a la rutina y el contacto frecuente hará que se recupere el vínculo.
  • Llámal@ desde donde estés cuando no puedas estar junto a él para que te sienta presente y no se estrese.

 

En promedio, entre los 8 y 9 meses de edad se empieza a manifestar la ansiedad de separación, conocida también como «mamitis», «papitis» o «abuelitis» y el miedo a las personas extrañas. Ésta aumenta hasta llegar a su punto más alto cuando tiene entre 1 y 3 años. Te invitamos a que compartas la información en tus redes sociales dando click en los vínculos de tu pantalla.

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